Primero de todo, tengamos en cuenta que un ser humano está compuesto aproximadamente de 65 % de agua y por tanto el agua es un nutriente esencial para nuestra vida.

¿Cuáles son las funciones del agua en nuestro cuerpo?
Como ya hemos comentado dos tercios del cuerpo se componen de agua, por lo tanto es nuestro nutriente más importante, ya que:

–         Regula la temperatura del cuerpo
–         Conforma el 83% de  la sangre
–         Compone el 75% del cerebro
–         Conforma el 22% de los huesos
–         Conforma el 75% de los músculos
–         Ayuda a llevar nutrientes y oxigeno a la células
–         Humedece el oxígeno que respiramos
–         Ayuda a convertir los alimentos en energía
–         Protege los órganos vitales
–         Ayuda al cuerpo a absorber los nutrientes
–         Remueve los desechos
–         Amortigua las articulaciones

¿Cuánta agua necesita nuestro cuerpo?
El cuerpo pierde agua durante el día a través de la piel, los pulmones, intestinos, riñones sudor, etc.  Por tanto la necesidad de agua se verá marcada por esta pérdida, pero también por  nuestra alimentación, temperatura, estilo de vida.
Entonces no tiene demasiado sentido recomendar una cantidad de agua fija al día sin tener en cuenta: edad, peso, actividad física, alimentación,…

En el libro Healing with whole foods, de Paul Pitchford, elabora una guía rápida que nos orienta
Necesitaremos beber menos agua si:
–         Tenemos un estilo de vida sedentario
–         Consumimos regularmente frutas y verduras
–         Si tenemos frio
–         Si vivimos en climas fríos y húmedos

Necesitaremos beber más agua si:
–         Hacemos actividad física regularmente
–         Comemos carne, huevos y alimentos salados
–         Si tenemos calor
–         Si vivimos en climas calorosos, secos o con mucho viento

Aunque por regla general, se recomienda entre 1,5 y 2 litros de agua al día.

¿Cómo obtener el agua necesaria?
Obviamente bebiendo agua, pero si nos resulta poco apetecible podemos obtenerla en forma de zumos, tés, infusiones, y también en las frutas y verduras.

Las frutas y las verduras constan alrededor del 90% de agua y la suministran de una manera al cuerpo que le resulta muy fácil de usar, al mismo tiempo que proporcionan un alto porcentaje de vitaminas y minerales.

Cuatro frutas y cuatro porciones de verduras, que sumen alrededor de 1kg pueden llegar a suministrar aproximadamente 1 litro de agua.

El alcohol, el café, los refrescos azucarados hace que el cuerpo pierda agua, de modo que no son recomendados como fuente de toma de líquido.

¿Cuándo  tomar el agua?
Lo recomendable es tomarla entre horas, o antes de las comidas, ya que las enzimas digestivas y los jugos gástricos se diluyen y la digestión no será tan eficiente. Lo mejor sería tomarla caliente, una infusión, por ejemplo, al final de la comida de esta manera no dificulta el proceso digestivo. Aunque si tenemos sed mientras comemos no pasa nada en  beber, no nos vamos a morir de sed, no vaya a ser peor el remedio que la enfermedad.

¿Qué agua debemos beber, de mineralización débil o fuerte?
 Gogo Bela, terapeuta, en una entrevista comentaba: Hay cuatro minerales esenciales que el cuerpo necesita y que ayudan a alcalinizarlo: sodio, potasio, calcio y magnesio. Pero está de moda que las aguas sean de mineralización débil y esto significa que tienen dosis bajas de estos minerales y que oxidan el cuerpo.Son ideales las aguas de los glaciares y algunas, no todas, de alta montaña que esté ionizadas. El pH del agua debe ser muy alcalino, y para que sea medicinal debe estar entre un 8,5 y un 9,5.

Nuestro cuerpo está formado un 80% alcalino y 20% ácido, y la vida que llevamos estresante, sufrimiento, ingesta de comida rápida, la contaminación, nos acidifica, por esta razón Gogo Bela nos recomienda beber un agua alcalina.

Aún así debemos tener en cuenta que:
– el agua de mineralización débil nos irá bien para desintoxicar el cuerpo y para ayudar a eliminar líquidos e ir al baño, pero que no podemos tomarla siempre porque nos deshidrata. Es un agua que hace hacer mucho pis, arrastra, pero no nos hidrata ni la piel ni los intestinos, que en vez de lubricar se resecan.
– para hidratar necesitamos aguas con una mineralización alta, que ayudan a alcalinizar el cuerpo.

Conclusión: aunque normalmente se recomienda una toma diaria ideal de unos dos litros de agua al día,  es mejor entender nuestro cuerpo y adaptar la ingesta de agua a nuestras necesidades, teniendo en cuenta los conceptos descritos.

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